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Matsiguenka
El pueblo matsiguenka habita en los departamentos de Cusco y Madre de Dios. Según el II Censo de Comunidades Indígenas del INEI, tiene una población que supera los 11.000 pobladores. Hay evidencias de que los matsiguenkas tuvieron contactos con el pueblo inca antes de la llegada de los españoles a sus territorios. Es probable que estos contactos fueran violentos o de intercambio comercial. Algunos indicadores de estos contactos los tenemos en la lengua matsiguenka, que ha adoptado términos de origen quechua, y en los tejidos tradicionales, que siguen patrones similares a los usados por los incas antes de la llegada de los europeos. El contacto con los misioneros franciscanos se realiza a finales del siglo XVIII, pero, debido a la dispersión de sus comunidades y a su baja densidad poblacional, la presión evangelizadora no fue muy fuerte. Con la extracción de las gomas, la población matsiguenka, al igual que otros pueblos de la zona, fue diezmada. En el siglo XX, con la instalación de cultivos como el cacao, la coca o el café, muchos matsiguenkas empiezan a trabajar y a ligarse a los procesos productivos en la región. A mediados del siglo, el Instituto Lingüístico de Verano inició la construcción de escuelas bilingües en la zona, alrededor de las cuales se irían formando nuevas comunidades matsiguenkas. En la actualidad existen grupos matsiguenkas que están en situación de aislamiento voluntario o contacto inicial, como los denominados nantis o kugapakori. La lengua matsiguenka pertenece a la familia lingüística Arawac.